Posteado por: ampadehesa | 5 octubre, 2016

El patio de la corresponsabilidad

Estos días ha ocurrido algo maravilloso en nuestro centro. Ante la preocupación del equipo directivo de nuestro colegio por la cada vez más escasa presencia de salesianas, las madres y padres nos adelantamos y hemos puesto manos a la obra; así, de forma cooperativa y en pocos días, hemos desarrollado un proyecto educativo para mantener y mejorar, desde la corresponsabilidad de las familias, ese espacio de encuentro que es el corazón de la familia educativa, y fundamento del carisma salesiano: el patio.

Actualización (28/10/2016): La respuesta de la entidad titular y el equipo directivo del colegio, dirigida a la junta de AMPA primeramente, y ratificada en una asamblea con las familias el día 13 de octubre, ha sido la negativa al borrador de proyecto. Si deseas el acta de dichas reuniones escríbenos a ampadehesa@gmail.com.

Aquí puedes descargar el proyecto-educativo “PATIO SALESIANO EN FAMILIA – Servicio de asistencia en el patio en horario extraescolar – Fortaleciendo la red y creciendo juntos”.

patio-salesiano

En el documento se pueden leer los objetivos, la metodología de trabajo, los recursos, etc. La figura clave es la de “asistente de patio” y “coordinador/a de patio”, personas (madres, padres, abuelos…) que asumen una serie de compromisos y son referente para todos durante el tiempo de la actividad. Nuestro marco de referencia es éste:

En el Centro escolar Escuelas Santísimo Sacramento de las Hijas de María Auxiliadora (Madrid) la apertura del pórtico y patio a las familias durante las tardes de lunes a viernes ha sido, no solo práctica habitual desde tiempos inmemoriales (las más antiguas alumnas aún lo recuerdan), sino que es seña de identidad de un colegio caracterizado principalmente por su calidad familiar.

En el patio de nuestro colegio se practica deporte, se hacen amistades de todas las edades, se conocen profesorado y familia, se proyectan actividades culturales, de ocio y solidarias… se construye una verdadera familia salesiana. Esto no ocurre porque sí, sino porque existe este espacio de participación: lugar de encuentro intergeneracional, multicultural y diverso. Un patio y un pórtico durante más de una hora cada tarde.

Desde hace décadas las familias hemos autogestionado actividades fundamentalmente deportivas en esas tardes de patio abierto. El resultado está a la vista: siguen acudiendo antiguas alumnas y alumnos para seguir entrenando a otras generaciones.

En el patio cientos de ojos observan, los oídos escuchan y las niñas y niños se sienten protegidos y, al mismo tiempo, libres para seguir creciendo. No es vigilancia lo que necesitan, es amor. Esto, desde hace más de 150 años, se denomina “Sistema Preventivo” y se constituye como la base del Proyecto Educativo del Centro:

Queremos ser educadores en el Sistema Preventivo, pedagógicamente renovador y en coherencia con nuestra propuesta educativa salesiana, abierta a las necesidades del entorno, desde un enfoque humano y cristiano de la vida que favorezca la participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa trabajando juntos por una escuela flexible y abierta a los cambios culturales y sociales. (“Nuestra identidad”, disponible en http://www.essacramentosalesianas.es)

El encuentro frecuente y continuado de alumnos, madres, padres, abuelos y otros familiares, junto con profesores y dirección, hermanas, personal de servicio, antiguos alumnos… es la base de una importante red de apoyo social, que da seguridad,  promueve la solidaridad entre el alumnado, sus familias y el resto de miembros de la Comunidad Educativa, a la par que reduce la conflictividad social, a mínimos casi de récord.

“El oratorio salesiano es espacio de máxima comunicación”, reconocía Umberto Eco. El patio lleno de madres, padres y otros familiares de alumnos se constituye como un antídoto imprescindible frente a los “malentendidos del WhatsApp” u otras redes sociales. Este es hoy nuestro mundo, constantemente hiperconectado, desde la distancia. Sin embargo, para la escucha activa hay que mirarse a la cara e interactuar de forma presencial. Y nuestro colegio tiene la mejor receta para esto, y hacer más resiliente la comunidad: un patio abierto.

Las familias de nuestro centro docente sentimos que no podríamos eliminar el espacio y el tiempo de encuentro sin menoscabar todos los valores mencionados y aniquilar las oportunidades de construcción de esa familia salesiana, que caracteriza no sólo nuestro centro, sino cualquier obra salesiana.

Sabemos que otros colegios no disponen de este lugar privilegiado de encuentro; quizá son más grandes, mantienen otros usos y costumbres…, pero en esto no son un ejemplo, no nos parece relevante, porque nuestro colegio es único. En todo caso conocemos otros centros escolares, y concretamente de Salesianas, que siguen manteniendo el patio abierto como la mejor herramienta de fortalecimiento del sentido de pertenencia a la Comunidad Educativa. No puede ser de otra manera:

A diferencia de la canción infantil que dice que “el patio de mi casa es particular”, cuando hablamos del patio de las casas salesianas, hemos de destacar su papel como lugar de encuentro comunitario. El trabajo salesiano se desarrolla alrededor de un patio al que niños y jóvenes se acercan en busca de un lugar seguro en el que jugar, practicar deporte o simplemente encontrarse en un sitio que es suyo y no del mundo de los adultos.

Ese patio, donde de manera discreta está presente la figura de un adulto, salesiano o colaborador laico, es también el marco ideal para compartir. Compartir alegrías y tristezas, confidencias y sueños, juegos y meriendas.

Ese patio que, en lo que llamamos primer mundo empieza a ser relegado a un segundo lugar, en países de misión es el terreno abonado donde nuevas generaciones crecerán sanas, con espíritu crítico y decididas a cambiar el mundo.

(Editorial. Misiones Salesianas nº 261 noviembre 2014)

Las madres y padres del colegio queremos seguir construyendo nuestra Comunidad Educativa desde la corresponsabilidad que es seña de la educación salesiana; queremos seguir trabajando como ese “colaborador laico” del artículo citado, por un entorno amigable, acogedor, favorecedor de la autonomía de nuestros hijos por cuanto sienten el calor de la gran familia que les acompaña.

Queremos seguir formando parte de la comunidad que sostiene los valores que el mismo centro docente propugna:

  • Espíritu de familia
  • Acogida respetuosa e integradora de otras culturas
  • Solidaridad y tolerancia
  • Responsabilidad en el trabajo
  • La gratitud
  • Compromiso y vivencia cristiana

(Tomado de “Nuestra identidad”, en http://www.essacramentosalesianas.es)

Como dice el papa Francisco, es tiempo de abrir la casa”.

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